Puente Simone Veil



Durante décadas, los puentes fueron evaluados como piezas técnicas al servicio del tránsito. El Simone Veil invierte esa lógica: no se impone como monumento ni como ícono, sino que recupera el rol del puente como parte activa del tejido urbano. Propone una nueva definición para el siglo XXI: menos hazaña, más ciudad.


Al comienzo del trabajo se rescataron ladrillos y piezas de terracota de una fábrica local en desuso. Muchos de esos materiales eran piezas refractarias de arcilla o cerámicas utilizadas en metalurgia. Estos elementos singulares se incorporaron a la casa como muros exteriores, columnas, revestimientos y pisos.

